Rastro TIF para aves, por fin entrará en funciones

0
136

Chetumal.- El rastro Tipo Inspección Federal (TIF) para aves denominada Planta Procesadora Avícola de Chetumal, entrará en funciones dentro de dos meses, debido a que solamente le faltan unos detalles; la inversión es de 30 millones de pesos y cuenta con cuatro áreas de proceso, gris o sucia, limpia, proceso y de conservación.

El socio fundador Jorge Ismael Sierra Romero, socio adjunto Gerardo García Valdez y el médico veterinario Ricardo Pacheco Ríos, durante un recorrido por el rastro TIF, explicaron el procedimiento que realizará cuando ya esté en operaciones.

Durante un recorrido por las modernas instalaciones del rastro TIF los propietarios y el médico que se hará cargo de los trabajos explicaron la forma en que operará, en donde el objetivo principal es entregar al consumidor un producto de calidad y apto para el consumo humano.

Este rastro cuenta con un pasillo único para acceso del personal –dos médicos autorizados por el Senasica y el de control de calidad del proceso–, y empleados que se dedicarán a los trabajos. Los empleados con su ropa de calle entrarán al cuarto de lavado con el objeto de cambiarse con ropa desinfectada, para poder entrar al proceso de sacrificio de aves.

En el área gris o sucia se inicia el proceso, el cual tiene un insensibilizador de corriente eléctrica, pasa por un túnel oscuro, luego con un tubo en el pecho el ave se tranquiliza y no siente dolor al momento del sacrificio. Posteriormente, una persona le corta la yugular, el ave se desangra y no sentirá dolor porque está desmayada.

Una vez que esté muerta pasa a un prelavado en donde se le quita la suciedad que trae en las plumas, todo esto bajo un proceso automatizado, luego pasará por un lector con una luz infrarroja y un sensor indicará si el proceso marcha conforme a lo planeado, ya que tiene capacidad para un mil aves en una hora.

Escaldado, a través de una distancia, tiempo y temperatura, las plumas se suavizan, el folículo piloso se abre para que permita la salida de la pluma, luego pasa por la desplumadora, la cual se puede ajustar a un ave chica, mediana o grande.

Señalaron que durante el proceso es importante hacer notar que las áreas están divididas, por lo tanto, la gente que trabajará en el rastro TIF no puede andar de área en área.

En la zona limpia, el personal que abrirá el pollo para sacarle las tripas y lo mandará al equipo que se llama prechiler, el cual tiene la función en una distancia-tiempo para lavar la canal y quitar el exceso de sangre y en forma automática va a caer.

El equipo prechiler tendrá agua y hielo para que alcance una temperatura de menos 6 grados centígrados, para que el canal una vez abierto caiga y este recorrido salga y mediante pruebas y lecturas con un termómetro el medio de la pechuga tiene que alcanzar de cero a dos grados centígrados. Y en ese momento inicia la cadena en frío, en donde se va a conservar el pollo hasta el consumidor final. En el área de conservación, la congelación será de cero a dos grados para que se pueda mantener la temperatura del pollo y de ahí se les entregará a las personas que lo transportarán al mercado.

Gerardo García Valdez explicó que el rastro TIF de aves nace como una necesidad, por el hecho de que no se contaba con uno en toda la ciudad y todo lo que conlleva para evitar una pandemia, enfermedad, contagio por la falta de un proceso que vigile que en realidad el pollo que sale a consumo humano cumpla con toda esa normatividad y la inocuidad alimencia.

“El proyecto orignal estaba valorado en 16 millones de pesos y vamos a terminarlo con 30 millones de pesos incluyendo el terreno, porque todo el equipo es de acero inoxidable de grado alimencio y está cotizado en dólares, y eso fue lo que nos hizo elevar costos, independientemente de todas las cuestiones para cumplir con la normatividad porque estamos en el programa de Rastro TIF privado, por lo que hay muchas cuestiones que no estaban contempladas originalmente”.

Expresó que las propias autoridades –Senasica, Cofepris y salud municipal– serán las encargadas de regular la matanza de pollos en la ciudad, porque hasta ahora existe una; sólo es cuestión de aplicar la ley. “Nosotros estamos cumpliendo con un proyecto de una inversión considerable y esto redundará en la salud, porque todo el consumidor tendrá la certeza y seguridad de que el ave cumplió con una norma de origen.

La capacidad para trabajar son tres turnos, 10 mil aves por turno, es decir, 30 mil aves al día, los cual es la capacidad de consumo de la población de Chetumal”.

Por Luis Enrique Tuz/Por Esto!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here